The Gamer Inside

Por Jesús Fabre.

Echando la vista atrás, hace dos años no me imaginaba que un día como hoy que un humilde proyecto como The Gamer Inside tendría cabida en un blog como este, gracias a Luján por la oportunidad. Ya conocía Game on! desde hace un par de años, me encanta su filosofía de reunir proyectos creativos de todo el mundo, de autores innovadores, personas que tiran para adelante tan sólo con una idea en una mano y con el medio interactivo en la otra, guiados por la inquietud de expresarse a través de la tecnología. Así nació también The Gamer Inside.

En mi caso, los videojuegos han hecho que mis inquietudes se hayan materializado en algo tan sencillo y complicado a la vez como es el contar historias, historias de jugadores. Como cualquier otro producto cultural, los videojuegos están hechos de esa substancia que nos incita a dejarnos llevar y a dirigir al mismo tiempo nuestros pasos. Nos inspiran,a la vez como es el contar historias, historias de jugadores. Como cualquier otro producto cultural, los videojuegos están hechos de esa substancia que nos incita a dejarnos llevar y a dirigir al mismo tiempo nuestros pasos. Nos inspiran, dan pie a interpretar y a ser interpretados. En nuestro devenir por ellos dejamos decisiones, emociones, reflexiones, así como ellos nos hacen saltar algún que otro resorte inesperado, una lágrima, una sonrisa o un gruñido de frustración. Para mí siempre ha sido especial ese momento en el que comienzas ha interactuar con otro jugador, ya sea alguien a tu lado, o de cualquier otra parte del mundo, y te das cuenta de que, ya sea alguien del bando rival o aliado, él no estará allí por el juego, sino por lo valiosa que es tu compañía. Estamos hablando de un medio que, pese a la falta de madurez en comparación con otros como el cine, teatro o la música, está repleto de matices que no muchos se atreven a explorar, hablamos sobre todo de los grandes estudios.

El videojuego no llegó a mi vida muy pronto, pero si era lo suficientemente joven como para que me dejara impresa una fuerte pasión por la tecnología, por saber cómo funcionaban las cosas, y por crear y transmitir emociones a través de ella. La interacción, la libertad que el videojuego te brinda, me hizo pensar que tal vez mi futuro estaría ligado a esta forma de ocio. Pero más adelante me di cuenta de que lo que más me apasionaba no era la técnica en sí, sino el descubrir lo rico y amplio que era el tejido social que rodea al videojuego y el poder de este como herramienta comunicativa. Por esa razón resolví tomar una cámara y capturar historias de sus gentes, su relación con este medio y la relación del medio con sus vidas.

A veces la fina barrera entre los jugadores y los creadores apenas se distingue. En España comenzamos en 1983 con Paco Suárez, quien era un estudiante de física inquieto que junto con su hermano se planteó simular una parábola en caída libre en un ordenador ZX81. Aquello se acabó convirtiendo en el primer videojuego español, conocido como “La Pulga”. Un primer paso que  no fue sino el pistoletazo de salida para que varias empresas se lanzasen de forma seria al desarrollo e importación de videojuegos en nuestro país. Paco nunca terminó su carrera de física, porque lo que empezó como un juego se acabó convirtiendo en su profesión hasta finales de la década, programador de juegos para microordenadores.

Así comienza la historia de uno de los pioneros de la primera generación de programadores y artistas españoles que marcó a muchos niños y jóvenes en los ochenta. Juegos como Sir Fred, La Abadía del Crímen, Navy Moves o Fernando Martín Basket Master ocupan un lugar privilegiado en la memoria de muchos jugadores españoles.

Pero, ¿qué podemos encontrar en España si echamos un vistazo a la industria del videojuego en 2012?

Actualmente, y por fortuna, la globalización del mercado del videojuego posibilitada por la distribución digital, así como unos costes de publicación y desarrollo más asequibles, han provocado que tengamos una mezcla de lo más variopinto en una industria que aún se está formando como tal. Desde desarrolladores veteranos que perduran estoicamente tras muchos años (Pyro, Péndulo Studios), los cuales han gozado de varios éxitos  de renombre internacional, a otros más noveles que acaban de publicar su primer juego y se abren paso con ilusión y buenas críticas (Beautifun Games, A Crowd of Monsters). Empresas que desarrollan juegos sociales como  Social Point o Playspace, que están creciendo de forma imparable, conviven con otras más veteranas y con modelos de negocio muy distintos en el terreno de los juegos para consola, como son Mercury Steam o Novarama. También es interesante mencionar la presencia de Bitoon y Virtual Toys, que se han aventurado en el terreno Free2Play. Y no podemos olvidar el sector de los dispositivos móviles y consolas portátiles, donde contamos con empresas como Digital Legends, Nerlaska o Abylight. Todo este amplio espectro de empresas hace que seamos positivos de cara a la evolución y cohesión de una industria que el gobierno español catalogó de cultural en el año 2010 y que además demuestra ser más resistente que otras a la dura crisis que azota el país.

Sin embargo, no podemos mirar con un total optimismo al futuro, ya que hay una parte de la industria del videojuego, la concerniente a la prensa, a la que le está costando muchísimo adaptarse al cambio de modelo de negocio, de físico a digital. En los últimos años, varias cabeceras en papel han ido cerrando por caídas en ventas, Marca Player, Superjuegos Xtreme, Edge, algunas muy veteranas cómo Micromania… Tan sólo ha aparecido una nueva cabecera, la versión española de la británica Games TM, que intenta adaptarse a los tiempos poniendo énfasis en realizar contenidos más elaborados y ampliando el número de páginas que tratan sobre antiguos videojuegos, para buscar así la atemporalidad y que tenga un mayor valor coleccionable, porque el videojuego debe ser mucho más que un producto de usar y tirar.

Retomando a Paco Suárez, hemos de comentar que actualmente (y tras más de quince años separado del videojuego a nivel profesional) ha vuelto al ruedo con su estudio Mandanga Games. Lo cual supone una clara prueba de que, aunque esta industria sea complicada, tiene algo especial que la hace atractiva para las mentes inquietas. Él fue una de las primeras veinte personas en ser entrevistadas para The Gamer Inside, recuerdo exactamente que fue la mañana del 9 de abril de 2011. Desde entonces el proyecto ha continuado su crecimiento, contando a día de hoy con más de 340 testimonios de 19 nacionalidades y de personas entre los 5 y los 90 años. Tal vez venga contagiado por esa ilusión de personajes como Suárez u otros muchos menos conocidos, la razón por la que este proyecto se mantiene en pie. Cada uno me ha transmitido con su testimonio la sensación de reto. De que las cosas, aunque al principio parezcan complicadas, con tiempo y esfuerzo se pueden conseguir. Por eso, intento mantener la ilusión del primer día, y junto con los numerosos colaboradores que se han sumado al proyecto, continuar trabajando en lo que cada día se aproxima más a la idea de un archivo documental abierto y de referencia sobre el impacto del videojuego en nuestra sociedad a nivel histórico, cultural, educativo e industrial.

Historias de jugadores que acaban siendo desarrolladores, educadores, madres, pintores, padres, músicos, hermanos, filósofos, hijos, bailarines, psicólogos… todos y cada uno de ellos tienen algo que aportar a una cultura, a una sociedad, a la comunidad de The Gamer Inside.

Jesús Fabre es director del proyecto documental The Gamer Inside. www.thegamerinside.com