Edición 2009


La primera edición de Game on!El arte en juego tuvo lugar en las instalaciones mismas de Objeto a. Tratándose de la primera incursión en la temática se buscó dar un panorama introductorio a la cuestión del “Videojuego como arte”. A tal fin se convocaron a las principales empresas desarrolladoras nacionales para que mostraran que es lo que ellos rescataban como artístico en la elaboración de un videojuego.
Como segunda instancia se planteo una sala donde se presentaron videojuegos nacionales e internacionales que habían sido producidos bajo la concepción de videojuegos artísticos y que así habían sido recibidos dentro del contexto internacional.
En tercer lugar la exhibición estuvo acompañada por una serie de charlas, seminarios y workshops que complementaron la experiencia.
La muestra se estructuró en torno a cuatro grandes ítems: la narratividad,  la experiencia interactiva, la espectacularidad y/o estética visual y lo conceptual y/o experimental.

Participaron seis de las principales empresas desarrolladoras nacionales Three Melons, MPAdvanced Multimedia, NGD Studio & Global Fun y Gameloft mostrando lo que para ellos hay de artístico en la producción de videojuegos comerciales.

El sector de videojuegos concebidos como propuestas artísticas estuvo integrado por el argentino Daniel Benmergui con su recientemente lanzado I wish I were the moon, por la propuesta de Proyecto Untitled de Universidad Maimonides y desde el exterior por el uruguayo Gonzalo Frasca para quien el videojuego es pretexto para un discurso político-social, el estudio checo Amanita Design con su serie premiada Samorost, una propuesta donde prevalece la estética y se apela al ingenio del jugador. El estudio belga Tale of Tales, con dos propuestas de profundo contenido conceptual y casi opuestas en su discurso y estética; y con un adelanto de su próximo lanzamiento: The Path. De la artista norteamericana Natalie Bookchin se estuvo exhibiendo The Intruder, una combinación de 10 arcades nucleada en torno al cuento homónimo de Borges cuyo núcleo es la historia y la alegoría. También se exhibió Flower, último proyecto de That Game Company, su versión de lo que sería un poema si fuese videojuego y The Nerve Game del artista Van Sowerwine quien utiliza el soporte del videojuego para una proyección existencial desde una estética minimalista con un dejo irónico.

En el sector de extensión cultural nos estuvieron acompañando reconocidas empresas internacionales de tecnología, entre ellas Microsoft, AMD, Sony, Wacom, Autodesk, instituciones educativas como Image Campus y Maimonides y profesionales de diversas disciplinas para poder presentar una mirada integral al dispositivo videojuego.